domingo, 15 de septiembre de 2013

Aún sigues aquí

Cuando sueño con vos no deseo nada más en el mundo que eso sea realmente real, en este tiempo y espacio donde al levantarme en verdad quisiera tenerte al lado.
En cuerpo y alma juntos, porque en aquellos mundos solo mi corazón te siente.
Y soñar dos veces en la misma noche es más fuerte aún, y más si se continua ese sueño. Donde nuestras almas se unían nuevamente a través de una mirada, un abrazo una sonrisa, una caricia.
Todo comenzaba cuando yo te invitaba a un lugar, donde la gente conocida nos rodeaba, aunque mi pensamiento era solo encontrarte aunque vos solo alejabas la mirada y de pronto un beso con otra persona me paralizaba, te encontré te miré y te dije si podíamos hablar
llegabas a mi cuarto con mucha gente y al instante te dije que te vayas, pero el amor reaccionó solo sin que la mente accione, y corrí a abrazarte, abrazarte como esos abrazos que solo nosotros nos damos, aunque este era más que especial, sentía tu latido y mis manos te agarraban más fuerte
sin querer soltarte nunca más. Nuestras miradas se encontraban nuestras almas se veían en lo más profundo de nuestra luz, te pedía que te quedaras que no te fueras y que me abraces para siempre. Subías a la camioneta sin querer hacerlo, pero justo tu mamá tenía que bajar.
El sueño se interrumpió y desperté en mi cama, con mi gata al lado, pero enseguida caí en un sueño profundo nuevamente.
Me encontraba otra vez contigo, esta vez los dos acostados en la camioneta, abrazados y hablando, cuando de repente vos me hiciste la pregunta a lo que respondí desde mi verdadera alma, sin prejuicios, con sinceridad y todo el amor, "no puedo estar con nadie más, porque no encuentro este amor, estas miradas, este compañerismo, esta piel, esa sonrisa, esta alma por ningún otro lado"
 vos me mirabas, me acariciabas y nos abrazábamos nuevamente así tan fuerte de querer explotar.

Nuevamente me despertaba pero ahora con una respuesta, porque




 no te quiero olvidar.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Mundohoy.

El ser humano encerrado, encadenado a este mundo cegado de maldad, ambición, de locura, envidia por esto que sucede alrededor, cada minuto que pasa por su mente de no querer seguir así, camina, bajo la lluvia, bajo el sol, bajo la oscuridad. No piensa, no siente, no se pone en lugar del otro, anda. Sin mirar, sin parpadear, actúa, lastima, ego de su enojo y resentimiento. Refunfuña, maldice, putea y discrimina. Y en su mente la frase comercial lidera diciendo que nada nos para.
El mal abunda por este cielo, donde las estrellas apenas se ven, donde el ruido contamina la calma, donde las luces son artificiales y ciegan, donde la imagen infecta, donde la imagen apantalla, apoya y acompaña cada acto de egoísmo y miedo.
Caos y miedo constante que te encierran a la vida, la verdadera vida, armonía y paz, el amor al otro es una frase tan perdida.