-¡Vamos escúpelo, sueltalo de una vez, no te das cuenta que de esta manera te mientes, te sujetas a una mentira, a una cegadera de cosas! - le decía su boca, su mente, de manera desesperante.
-¡Pero no te das cuenta que no puedo, que es más fuerte que y, que en momentos puedo por momentos nos, son miles de cosas que me sujetan a esa teoría, son miles de momentos, de comentarios, personas que me hacen negarlo, es imposible No puedo!-.
Con euforia se agarraba la cabeza, las manos el cuerpo , mientras sus lágrimas se derramaban por sus rosas mejillas y sus labios carmesí, paspados por el frío de esa larga y oscura noche. Petrificada en medio de la densa neblina sintiendo la brisa del viento como un abrazo que la envuelve rodeándola de su majestuosa e insignificante esplendor.
-¡Pero no te das cuenta que te hace daño, a pesar de que todas esas estupideces que se te cruzan por la mente tiene que vivir, tiene que ser feliz!
-¡Basta, no te das cuenta que no tolero semejante idiotez, como puedo escupir algo que no se si realmente tengo, algo que tan solo es invisible! -
-¿Invisible?, ¿pero vos no te das cuenta? Pruebas sobran, más hechos contundentes que esto realmente existe no hay, estas encerrada en una caja de cartón, donde no quieres salir, lo único que haces es escapar, esquivar, el momento que pasaste recién es uno de ellos, y ahora te encuentras acá, ¡perfecto!-, ambos balbuseaban desesperados, sin darse cuenta de lo que realmente estaba pasando.
-¡No quiero escucharlos más, no son mas simples partes de mi cuerpo, y lo que ha pasado recién es un tan simple momentos que los humanos confunden con otra cosa!
Y en ese mismo instante sus manos rodearon sus ojos, las lágrimas dejaron de cesar, sus piernas ya no temblaban, la brisa ya no la rodeaba y su cabello
rojizo puedo sentir lo que estaba pasando, su cuerpo se desmoronó dejando tan solo en el suelo unas letras, esas letras que conformadas podían formar la verdadera palabra.
Amor