Aislarse de todo, de todos, de cada partícula que te conlleva a tu ser.
Encerrarte en la burbuja de tu ser.
Encerrarte y observar la cascada de lágrimas que cae sobre tu rostro, sobre tus mejillas.
Encerrarte en ese profundo dolor que podes resolver más que con calma, paciencia y esperanza.
Encerrarte despojándote de tus pensamientos por más que vengan a atacarte.
Encerrarte en esa luz que por más chiquita que sea en algún momento será gigante.
Encerrarte para escapar del mundo que se cae en pedazos.
Encerrarte, encerrarte, encerrarte...
¿Encerrarte o liberarte?